27 de diciembre de 2015

We never know how high we are

Para cerrar el año, un poema grandioso, que me ha acompañado durante años.


We never know how high we are
Emily Dickinson


We never know how high we are
Till we are asked to rise
And then if we are true to plan
Our statures touch the skies—

The Heroism we recite
Would be a normal thing
Did not ourselves the Cubits warp
For fear to be a King—



No sabemos cuán altos somos
Hasta que somos llamados a elevarnos
Y entonces, si somos fieles al plan
Nuestra estatura toca el cielo—

El Heroísmo que recitamos
Sería lo más normal del mundo
Si no insistiéramos en esconder nuestros Metros
Por miedo a ser Reyes—



Versión de Mario Zetino

1 de noviembre de 2015

¡No te empeñes en tamañas porfías!

Este es un poema de buen humor. Cada vez que me acuerdo de él me río.
Alceo es un uno de los líricos griegos antiguos, y es un relajo. Y la frase donde inevitablemente me pongo a reír es esa del título de esta entrada, una joya de filosofía en medio de la chabacanada de estar invitando al amigo a perderse borrachos.
El poema lo conocí en la versión de Carlos García Gual, en su genial Antología de la poesía lírica griega.


Bebe y emborráchate conmigo, Melanipo. ¿Qué piensas?
¿Que vas a cruzar de regreso el vorticoso Aqueronte,
una vez que lo hayas pasado, y que de nuevo vas a ver
la clara luz del sol? Vamos, no te empeñes en tamañas porfías.
En efecto, también Sísifo, rey de los eolios, que a todos superaba en ingenio,
se jactó de escapar de la muerte.
Y así sucedió: el muy astuto, burlando su sino mortal,
cruzó de regreso el vorticoso Aqueronte.
Pero terrible y abrumador fue el castigo
que le impuso Zeus más tarde. Así que, vamos, no te ilusiones.
Mientras seamos jóvenes, más que nunca, importa
gozar de todo aquello que un dios pueda ofrecernos.

Alceo
s. VII-VI a.C.


Versión de Mario Zetino

13 de septiembre de 2015

Sobre los escritores jóvenes

Yo trabajo y me relaciono con gente joven que escribe, y soy de la idea de que, con cierta orientación, pero ante todo e indispensablemente, con disciplina en su trabajo, un escritor joven es capaz de escribir una obra tan buena como la de cualquier colega más experimentado en el oficio.

Gente como Arthur Rimbaud, que a los 19 años ya había escrito toda su obra, una obra que influyó con fuerza en la literatura del siglo XX, ha demostrado que eso sí es posible. Pero el aura de "genio nato" que se les da a escritores como él a veces hace parecer que la genialidad está negada por defecto de nacimiento a los autores "normales y mortales", al inmenso resto de los que desean o les sucede escribir.
Fotografía: René Figueroa

Sin embargo, a pesar de mitos como el del genio nato inalcanzable, varias veces he comprobado de primera mano lo que afirmo aquí: que el trabajo, la disciplina en la afición u en el oficio de escribir, es lo que determina, a la edad que sea, la calidad de lo que escribimos. Cito como un ejemplo El libro de las plegarias (Índole Editores, 2013), que Herberth Cea terminó a los 18 años, y que a mí me parece un poemario devastador sobre la guerra, la guerra en general, en cualquier escala que un conflicto pueda llamarse guerra; un gran libro de poemas sobre la anulación de la vida que supone una guerra.

Y otro de estos libros de una pluma joven que me asombra al recordarlo es la novela Memorias del silencio, de Marielos Monterrosa, que la autora terminó, según tengo entendido, también alrededor de los 18, como su proyecto de creación literaria en el antiguo programa de talentos en Letras de la Universidad José Matías Delgado. La novela está incluida en la antología Sextante (Universidad Doctor José Matías Delgado, 2014) y cuenta, desde el fluir de los pensamientos de las protagonistas, las vidas de una hija y una madre luego de la muerte del padre y esposo.

Recapitulo: creo que la literatura joven, la producción de quienes inician su camino en este arte, es un territorio de las letras que vale la pena tener en cuenta y visitar. Con el trabajo propio, con la disciplina necesaria para desarrollar el talento natural y las habilidades intelectuales que el escribir requiere, se pueden lograr textos de verdadera calidad literaria, que proporcionan un disfrute genuino, lo cual para mí es señal de que han sido logrados, de que se ha creado algo artístico.

En esos buenos textos de los jóvenes, así lo veo yo con frecuencia, uno podrá encontrar un sabor distintivo: el atrevimiento de quien confía en sí mismo; el atrevimiento de quien confía en que puede crear el mundo de nuevo. Y también podremos encontrar la alegría, el gozo de descubrir y provocar continuamente el asombro. Todos estos son signos y pruebas de nuestro inmenso potencial de humanos, destellos y resplandores que todo aquel que lee y todo aquel que escribe quisiera tocar siempre.

10 de enero de 2015

Algunas citas para empezar el 2015

De vez en cuando me gusta apuntar citas. Comienzo el año poniendo, para tenerlas juntas y enfrente, diez que me ando recordando para las cosas que quisiera hacer este año y cómo quisiera hacerlas.

1. “Naciste para ser real, no perfecto”. Un graffiti.

2. “Go ahead and be the best imperfect person you can be and get started on those things you want to accomplish before you die”. Shoma Morita.

3. “Deléitate y confía plenamente en tu discurso”. Platón, La República.

4. “cada uno solo puede realizar bien una sola cosa, pero no muchas, y si se aplica a muchas, fracasará probablemente en todas, sin llegar a ser tenido en cuenta en ninguna”. Platón, La República.

5. “Él solo tenía una cosa que hacer, y en eso tenía que pensar. Y tenía que pensar en eso con claridad, aceptar las cosas como vinieran y no preocuparse. Preocuparse era tan malo como tener miedo. Solo hacía las cosas más difíciles”. Hemingway, Por quién doblan las campanas.

6. “Si no decides cuáles son tus prioridades y cuánto tiempo les dedicarás, alguien más lo decidirá por ti”. Harvey Mackay.

7. “La autorrealización no se trata de vivir en un estado de encanto permanente, donde nunca se siente ninguna emoción. Más bien se trata de abrazar los contrastes de la vida a plenitud y sin miedo”. Isha Judd.

8. “El hombre puede ver. Ha visto mucho
con los ojos cerrados en silencio”.
Roque Dalton

9. “believe it’s hyperreal”. Lorde

10. “También era muy consciente de la gran belleza que había en lo que estaba viendo, y decidió no molestarla”. Markus Zuzak, La ladrona de libros.

Sobrepasa

La poesía  sobrepasa la literatura. —Vladimir Amaya *Imagen: La gran ola , de Hokusai.