11 de enero de 2016

We need (to be) unprofessional writers

1
Ayer volví a ver esta película legendaria sobre escribir, Descubriendo a Forrester. En ella viene, entre otras grandes palabras, uno de los principios básicos para escribir:

Lo primero para escribir
es escribir,
no pensar.

Y también esto, que habla de la fidelidad esencial a uno mismo al escribir:

Lo que escribimos para nosotros
siempre es mejor que lo que escribimos para otros.

2
Leo hoy en The Paris Review:

What’s the point of a literary magazine today? Our editor, Lorin Stein, essays an answer: “Writing fiction is pretty much the opposite of writing a good tweet, or curating an Instagram feed. It’s the opposite of the personal-­­­slash-professional writing that is now part of our everyday lives. More than ever, we need writers who are unprofessional, whose private worlds come first … By writing offline, literally and metaphorically, this new generation of writers gives us the intimacy, the assurance of their solitude. They let us read the word I and feel that it’s not attached to a product. They let us read an essay, or a stanza, and feel the silence around it—the actual, physical stillness of a body when it’s deep in thought. It can’t be faked, in life or on the page.”

4 de enero de 2016

Si no busco al amor

Algo completamente nuevo
puede surgir en estos versos
si dejo a las palabras que ellas abran
las puertas del sonido, los horizontes.

Si antes de recorrer el campo blanco
con estos surcos de la tinta negros
toco por un instante, un sólo instante,
el tiempo donde nada tiene nombre,
el agua del silencio de la que surgen
nuestros rostros
y los rostros mismos
de las estrellas.

Algo completamente nuevo
puede iniciar así. Algo como encontrar
ahora aquí, entre la multitud,
un rostro hermoso, humanamente hermoso, 
y abrir la flor del corazón por él.

Como ver sin fronteras a esos ojos
y decir sin palabras nuestra rosa.
Como hallar las palabras necesarias.
Como llegar al sí,
al rostro,
al beso.

Esto es algo completamente único
en el universo.

Y esto puede surgir de nuestras voces,
esto puede ocurrir por nuestras manos
si el ritmo, si ese extraño himno gigante
es el que guía, si no somos nosotros
los que cantan, sino que las palabras
son quienes nos pronuncian
por entero
y nos vuelven a ser, una vez más,
como al inicio de nosotros mismos:
sólo música.

Algo completamente nuevo
puede ocurrir por esta voz que se me ha dado
si no busco al amor, sino que dejo
que él me encuentre, que él me cree nuevo
igual que el Sol del amanecer crea a una rosa.

Que las palabras inicien el tiempo
si nos dejamos ocurrir en música.
Que las palabras inicien el tiempo
si no busco al amor, si sólo dejo...

La comedia

No todo en una comedia es risa. Hay cosas patéticas también. La risa y las lágrimas resultan ser vecinas: en la comedia nos reímos de nuest...