1 de noviembre de 2015

¡No te empeñes en tamañas porfías!

Este es un poema de buen humor. Cada vez que me acuerdo de él me río.
Alceo es un uno de los líricos griegos antiguos, y es un relajo. Y la frase donde inevitablemente me pongo a reír es esa del título de esta entrada, una joya de filosofía en medio de la chabacanada de estar invitando al amigo a perderse borrachos.
El poema lo conocí en la versión de Carlos García Gual, en su genial Antología de la poesía lírica griega.


Bebe y emborráchate conmigo, Melanipo. ¿Qué piensas?
¿Que vas a cruzar de regreso el vorticoso Aqueronte,
una vez que lo hayas pasado, y que de nuevo vas a ver
la clara luz del sol? Vamos, no te empeñes en tamañas porfías.
En efecto, también Sísifo, rey de los eolios, que a todos superaba en ingenio,
se jactó de escapar de la muerte.
Y así sucedió: el muy astuto, burlando su sino mortal,
cruzó de regreso el vorticoso Aqueronte.
Pero terrible y abrumador fue el castigo
que le impuso Zeus más tarde. Así que, vamos, no te ilusiones.
Mientras seamos jóvenes, más que nunca, importa
gozar de todo aquello que un dios pueda ofrecernos.

Alceo
s. VII-VI a.C.


Versión de Mario Zetino

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