6 de septiembre de 2014

Carta de amor en una parada de buses

Pasó hoy en la mañana. Iba para la Matías. Me bajé de la 201 e iba caminando para la pasarela cuando vi, en el muro que hay antes del predio que está antes de la pasarela, una flor en una macetita. Me le quedé viendo, porque era tan bonita y tan rara, que al principio creí que era artificial. Pero no, era una flor flor, que estaba en un vaso de yogur y puesta en papel higiénico mojado en vez de tierra.


En las hojas, tenía algo escrito con lapicero.


En la hoja izquierda:


Te amo   no lo olvides
(Y aquí los nombres de los involucrados --tal y tal--, que no voy a reproducir por su privacidad)

Y en la derecha:


Solo para Ti

Una de dos, me dije: o se la han dejado a alguien que tendría que pasar por aquí pronto; o ya la dieron y su destinatario la olvidó (lo que muy parecía bastante improbable) o... está aquí porque la rechazaron, lo que nos hablaba de una historia que...
La flor era bellísima; todos los que la vimos estábamos encantados. Y cuando leían las hojas, y cuando les decía que la había hallado en la parada, se disparaba el asombro.
Al final del día, Cristina Ramírez terminó de armar el rompecabezas posible: el papel en el que estaba era del mismo que se usa en la Matías. O sea que, temprano, en medio o a un lado de nosotros, podría haber pasado o había pasado algo que... (Me encantan estas tramas del universo, que se desvanecen entre tantos otros hilos).
Por mi parte, mi intención era tomarle una foto y dársela a alguien que la cuidara. Ese fue el pensamiento que se me vino: "Alguien que vaya a cuidarla". Cuando Cristina terminó de hacer la posible historia, se la ofrecí. Me dijo: ¿Pero y si se me muere? Me sentiría mal por lo que representa. Le contesté: Si termina muriéndose, eso es lo que iba a pasarle. Pero justo por lo que representa, creo que tiene que tener a alguien que la cuide. El mensaje es ese: que estas son las cosas que tenemos que cuidar.
Cristina nos dio ride a Karla Ramírez y a mí a la Gran Vía. En el carro, puso la flor en una gavetita que estaba a la par de la gaveta del pasajero. Me sentí bien al verla en la gavetita: era justo como si la hubieran diseñado para llevar una flor encontrada en un vaso de yogur.
No sé cómo se llame. Yo le puse Flor Bonita. Alguien me dijo: "Es una señal que la hallás encontrado", y estoy de acuerdo. La hallé y la llevé y procuré que la vieran todos los que pudieran. Sentía que muchos tenían que verla. Y Cristina se la llevó para cuidarla. Y de veras que no sabemos qué historia hay detrás de ella, pero para nosotros estar con ella hoy fue una sutil, viva y misteriosa historia de amor.


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Gracias a Maite Matamoros por las fotos. Y, por supuesto, a la flor por estar allí.

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